Artículo escrito por Daniela Escobar Tamayo alumna del PRACTICUM de Psicología de la  que está cursando esta asignatura en el Institut Gomà.

Nuevo proyecto de ley. En el mes de diciembre se aprobó  el anteproyecto de ley Orgánica de Protección de los Derechos del Concebido y de la Mujer Embarazada, calificada como la ley más restrictiva de la democracia en esta materia.  Esta norma suprime el derecho al aborto tal y como estaba concebido en la ley de supuestos aprobada en 2010 y retrocediendo a un sistema de plazos más restrictivo en su procedimiento que la ley del aborto aprobada en 1985.  Las mujeres deberán someterse a la valoración de  médicos, servicios sociales, y tribunales de justicia si quieren iniciar el proceso de “petición” del aborto.  Se  explica además que la malformación fetal no será motivo de aborto.  Se considera, entonces, que el aborto es un delito salvo en dos supuestos: que el embarazo sea fruto de violación y que genere un grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la embarazada.

Datos. En los datos publicados en El País el  22 de diciembre de 2013  extraídas del Ministerio de Sanidad sobre el aborto en España,   se observa un descenso en el número de abortos en el último año. Las edades en las que más abortos se producen  superan los 20 años, dándose más casos a partir de los 25 años. La petición de  la mujer (91,3%) es el motivo que predomina.

Retrocediendo en sexualidad .Nuevamente nuestra sexualidad  vuelve a estar presente entre nosotras de la mano de las restricciones, los juicios y  las prohibiciones. Con esta nueva legislación da la impresión de que las mujeres deban consultar a un grupo de entidades públicas si consideran o no válida la opción del aborto. Delegando la libertad de cada una de las mujeres a un tercero. El reconocimiento de la mujer como protagonista de su vida implica, además de libertad,  un sentido de responsabilidad hacia y desde nosotras. Este sentido de responsabilidad, valoración y cuidado debe ser común a todas las esferas presentes en nuestra vida: familia, escuela e instituciones públicas en general. Y me da la sensación de que  no todos estamos en la misma sintonía.

¿Desde donde se toman las decisiones? La diversidad presente en cada uno de los casos de mujeres que deciden  abortar  no está representada  en la propuesta del anteproyecto de ley. Y mucho menos si cada una debe poner en manos ajenas su libertad de decisión. Ante situaciones de alta vulnerabilidad como pueden ser el maltrato o la agresión sexual, la mujer que quiera abortar debe denunciar estas circunstancias. La comunicación de este tipo de agresiones en búsqueda de ayuda o apoyo no es sencilla y requieren de un despliegue técnico que cuente con la delicadeza  y profesionalidad que requiere el propósito. Por ejemplo, en el caso de una situación de maltrato ocultada, donde el agresor es alguien del círculo familiar, cuan difícil debe ser exponerse a una mera gestión burocrática para que se valide la situación de vulnerabilidad. Donde queda entonces la consideración de los motivos socioeconómicos.  Y lo más grave que pasa con aquellas mujeres que caen en manos de servicios ilegales de aborto donde se pone en peligro su vida.

Para reflexionar. Cada una de nosotras puede estar menos o más a favor de la interrupción del embarazo, pero lo que está claro es que no podemos pasar desapercibidas ante  una legislación que no reconoce el poder de decidir sobre nosotras mismas. Una ley que hace de la vida sexual un camino de obstáculos y donde las prohibiciones son la solución expréss.