Escrito por: Lara Castro

La infidelidad es un tema muy recurrente en terapia de pareja. De forma muy frecuente acuden parejas a nuestra consulta que desean recuperar la confianza tras la infidelidad y seguir adelante con la relación pero que no saben cómo gestionarla y se  encuentran inmersas en un sinfín de reproches, culpa y malestar generalizado.

Aunque una infidelidad no tiene por qué terminar en ruptura, lo cierto es que se trata de un ruptura en sí misma. Rompe la relación tal y como era hasta el momento. Rompe el pacto, los acuerdos, la transparencia y, en definitiva, el sentimiento de equipo tal y como se entendía hasta entonces. Así que es necesario permitirse vivir el duelo de todo lo que se ha perdido.

La persona que ha sido engañada, siente que se encuentra ante dos caminos: Romper la relación o Reconstruirla. Y los dos implican dolor, pero también conllevan un seguir avanzando en la vida y resurgir. El primer gran paso: Escucharse.

Si te encuentras viviendo esta situación, es posible que al llegarte la icia de la infidelidad, de repente, esa zona confortable que era la relación y que veías como permanente en el tiempo, haya entrado en crisis y tu pareja te parezca alguien totalmente desconocido.

Lo primero es el shock y la sensación de caos. Después viene la tristeza y la necesidad de encontrar culpables: ¿La/el amante, la moonía, su ego, nuestras discusiones…? Quieres entender qué ha pasado y conocer todos los detalles. Pero no por mucha información se cura el dolor. De hecho, es posible que se haga más presente con cada detalle y se aviven las comparaciones con el/la amante. Y todo esto se mezcla con la rabia que puede nacer de las creencias acerca del amor romántico como, por ejemplo, conectar con el sentimiento de injusticia de “todo lo que he dado yo en la relación y así me lo devuelven”.

Finalmente, tras un largo trabajo de gestión emocional que puede haberse hecho con el acompañamiento psicoterapéutico, se llega a la aceptación de la situación para poder decidir qué quieres en tu vida desde este punto de inflexión que acabas de vivir. A partir de ahí, se reconstruye el propio ser, con todos los aprendizajes que ha conllevado la situación hasta quedarte en paz con ella.

Tanto si decides continuar la relación como si no, el perdón es un paso importante hacia ti. Perdonamos, no para liberar a la otra persona, si no para liberarnos a nosotros mismos del rencor. Como cualquier otro suceso significativo de tu vida, es posible que nunca llegues a olvidar lo que ha sucedido y lo vivas como algo que ha marcado tu historia, pero solo tú decides si lo usas para seguir creciendo y avanzando o si es para hundirte y anclarte en el pasado.

Es posible que desidealices a la otra persona, que la veas como a alguien que responde a sus impulsos, que no comparte los valores que creías y que te ha mentido. En este punto es importante aceptar que la vida es incierta y que no hay nada seguro ni infinitamente permanente y aprender a gestionar las emociones que se te despiertan.

Si decides seguir con la relación, necesitarás trabajar en la confianza. Ya que es fácil caer en la necesidad de control de la pareja e incluso en el castigo (“ahora ya no vas a salir más con tus amistades”, “yo tengo que revisar tus mensajes”…). Pregúntate si es esa la relación que quieres construir.

Es probable que necesitéis hacer algunas sesiones de psicoterapia para entender qué es lo que ha sucedido y encajar ese suceso en vuestras vidas utilizándolo para incluso fortalecer más la relación y sentir que vuelves a conocer a tu pareja.

Otro punto importante a trabajar es la culpa hacia ti. Es importante tener claro que la infidelidad fue algo que eligió tu pareja y que responde únicamente a su persona. Ante una necesidad no cubierta como puede ser la búsqueda de atención afectiva por su falta de autoestima o el sentir que todavía puede despertar deseo en otra persona, su decisión fue la infidelidad. Es decir, si por ejemplo, el caso es que no estaba a gusto en la relación, siempre podía haberlo comunicado para gestionarlo como equipo o para terminar con vuestra relación. La frase “buscó fuera lo que no tenía en casa” es solo una excusa que se ha utilizado en nuestra sociedad: Él/ella decidió ir por la vía del engaño y de romper el acuerdo que teníais, así que no olvides que esa será su parte de trabajo personal. De la misma forma que está en tus manos decidir si quieres elegir el camino del control, la desconfianza y la inseguridad o el del perdón, la reparación de tu autoestima y la gestión emocional.

Tú decides si quieres escuchar a tu pareja desde el amor y como alguien que puede equivocarse. Escuchar sus emociones, sus motivos y sus aprendizajes.

Escucharos mutuamente desde el amor y la empatía, revisar las bases de vuestra relación y decidir qué pareja queréis ser.

 

Lara Castro Grañén

Psicóloga-Sexóloga