¿Cuántas veces de pequeños escuchamos eso de “haz las cosas bien”? o “las cosas se hacen bien hechas” o incluso “para hacerlo mal mejor no lo hagas”.

No hay duda que hacer las cosas bien es un propósito y una satisfacción, pero no despreciemos los errores y desaciertos porque son muy útiles y necesarios para nuestros éxitos.

¿Cuál es el problema de equivocarse? Pocas cosas hay tan humanas como cometer errores…y aprender de ellos.

Para que la próxima vez que cometas un error o te equivoques, en vez de lamentarte más de la cuenta, aprendas y sepas ver la oportunidad de crecer que se te presenta, vamos a comentar 8 puntos por los que los errores son toda una bendición:

1. Nos permiten obtener un feedback de nuestras capacidades y desempeño. (Conocer nuestros límites)

Los errores y fracasos nos permiten conocer nuestros límites y nuestras habilidades. Porque asumámoslo, ni somos perfectos, ni somos capaces de triunfar en  cualquier cosa que nos propongamos. Los errores nos permiten ver cuando hemos de perseverar, cuando hemos de mejorar y cuando debemos probar con otra cosa que se adapte mejor a nuestra naturaleza personal.

2. Brinda la oportunidad de descubrir maneras nuevas que no hemos probado.

Los errores nos permiten recorrer nuevos caminos y encontrar nuevas formas y maneras de hacer. No en vano, los errores tienen un papel tremendamente protagonista en muchos de los mayores descubrimientos de la ciencia. El descubrimiento de la penicilina fue fruto de los errores combinados de Alexander Fleming que dejó por accidente una placa de petri abierta (con un cultivo de estafilococos) y su compañero del piso superior que acumulaba moho. El moho entró en contacto con el cultivo por descuido de ambos y… llegó el descubrimiento del primer antibiótico. 

¿Cómo de valioso resultó ser este error? 

3. Nos permiten crecer/aprender.

Cada nuevo error (si viene seguido por reflexión y aprendizaje) nos llevará a una versión actualizada y mejorada de nosotros mismos. Si sabemos aprender de nuestros errores, éstos serán un enorme trampolín para nuestro crecimiento personal.

4. Te pone en contacto con tu humanidad.

Asúmelo, ser un ser humano implica equivocarse una y mil veces, forma parte de la experiencia. Errar de vez en cuando nos recuerda que somos humanos e imperfectos y, por ello, tremendamente perfeccionables. Además nos permite empatizar con los demás y sus defectos y errores. Somos humanos y el hecho de equivocarnos también nos recuerda que podemos ser cada vez mejores.

5. Promueve el contacto con otros.

Los errores son, sin duda, uno de los pilares de la sociabilización del ser humano. Gracias a ellos nos hemos acercado unos a otros para unir ideas y habilidades y mejorar individualmente y como especie. La superación del ser humano viene de la mano de crear una sociedad en la que unos y otros se ayuden para poder superar errores y dificultades.

6. Nos da la oportunidad de aprender a gestionar las expectativas y la frustración.

Aprender a gestionar las expectativas y la frustración es fundamental para poder vivir una vida plena y satisfactoria. Sin duda esto sería difícil sin errores y desaciertos que nos permitan entrar en contacto con estos sentimientos y aprender a gestionarlos.

7. El miedo a equivocarnos nos puede llevar a no hacer nada.

Hay algo mucho peor que equivocarse y es no hacer nada. No lo olvides, los errores que cometas tal vez te pesen un tiempo, pero pasarán. Aquello que no hagas por miedo a fracasar te pesará siempre.

8. Nos permite conocer nuestra propia fortaleza interior

Los errores nos permiten descubrir nuestra fortaleza interior y nuestra capacidad para hacer frente a los fracasos y desafíos de la vida. Nuestra estabilidad emocional es un proceso activo y continuo y los errores nos permiten trabajarla.

Date la oportunidad de equivocarte e incluso fracasar porque eso implica también darte la oportunidad de mejorar y triunfar. Son las dos caras de una misma moneda (atreverse), y ambas son fundamentales para que evoluciones y mejores como persona.

Psicólogo y actor en este escenario enorme en el que vivimos. Creo que todas las personas son únicas e irrepetibles y que es en nosotros mismos dónde encontramos el camino para nuestra propia felicidad. El valor para cuestionar las cosas y el sentido del humor son fundamentales para mí.